Acapulco, Gro. — La tarde de este sábado terminó en violencia para los habitantes de la colonia Libertad, en la zona conurbada de Acapulco, donde dos hombres fueron asesinados durante lo que las autoridades presumen fue una persecución armada.

El primer cuerpo fue localizado en la calle 20 de Noviembre, después de que vecinos reportaran detonaciones al número de emergencias alrededor de las 18:00 horas. La presencia de casquillos y el cuerpo tendido en plena vía pública alertaron de inmediato a los habitantes.

Minutos después, en la calle Moctezuma, cerca del sitio de camionetas, fue descubierto el segundo hombre, también con heridas de arma de fuego y en circunstancias prácticamente idénticas. La distancia entre ambos puntos reforzó la versión preliminar de que los hechos ocurrieron mientras las víctimas eran perseguidas.

Elementos de la Policía Estatal acordonaron ambas zonas y mantuvieron presencia hasta la llegada del personal de la Fiscalía General del Estado, quien realizó las diligencias correspondientes. Los cuerpos fueron trasladados al Servicio Médico Forense (Semefo) para la necropsia de ley y la posterior identificación.

La violencia volvió a golpear a la zona conurbada del puerto, mientras las autoridades continúan recabando información para determinar el móvil de esta doble ejecución.

San Marcos, B.C. — Vecinos de la colonia San Marcos vivieron momentos de alarma este lunes al encontrarse el cadáver de un hombre envuelto en plástico, tirado en vía pública. Sin embargo, la sorpresa mayor llegó después: la Fiscalía General del Estado (FGE) de Baja California aseguró que “no se trató de un hecho violento”, sino de una muerte por sobredosis y exceso de alcohol.

De acuerdo con el Servicio Médico Forense (Semefo), el hombre falleció a causa de sobredosis, y los primeros reportes señalaron que no se observaban signos de intervención de un tercero. El propio fiscal, Andrade Ramírez, declaró que “los primeros reportes indican que tiene apariencia de muerte por sobredosis sin la intervención de un tercero”, y que la institución todavía se encuentra recabando información.

Hasta ahí, todo dentro de lo que cabe…
El detalle curioso —por no decir poco convincente— es que el cadáver estaba envuelto en plástico, atado y acomodado como si alguien hubiera querido deshacerse de él.
Una maniobra que, según la FGE, el propio fallecido habría realizado sin ayuda, antes de morir por exceso de sustancias.

La autoridad señaló que la causa médica del deceso apunta a cirrosis y sobredosis, pero, contradictoriamente, también informó que podría configurarse un delito por el indebido manejo de un cadáver, lo que sugiere que alguien sí intervino después de la muerte… aunque no para causarla.

En medio de versiones oficiales que no terminan de cuadrar, la comunidad cuestiona si es momento de reforzar no solo la prevención del consumo excesivo de sustancias, sino también la coherencia en la información que las instituciones brindan sobre estos casos.

Acapulco, Gro. — Lo que debía ser una muestra de avance terminó convirtiéndose en una nueva molestia para los vecinos de la Zona Tradicional, especialmente en la emblemática área de Caleta. Tras los trabajos recientes para rellenar los socavones en la avenida principal, habitantes denunciaron que la reparación quedó mal hecha, improvisada y lejos del nivel que un destino turístico exige.

Usuarios y residentes señalaron que Fonatur continúa presumiendo que “Acapulco vuelve a brillar”, pero la realidad en las calles parece otra. El relleno aplicado luce deficiente y ya muestra hundimientos irregulares, lo que ha provocado críticas y preocupación entre comerciantes, turistas y familias que transitan diariamente por la zona.

A ello se suma la molestia por las conocidas “chanderas” de Capama 2024–2027, cuyos trabajos repetidamente dejan daños colaterales o reparaciones incompletas. La ciudadanía señala que ambas dependencias —Fonatur y Capama— tienen corresponsabilidad directa en el deterioro de esta avenida, que debe ser una de las cartas de presentación del puerto.

Vecinos argumentan que estos trabajos “de compromiso” están lejos de corresponder al apoyo y confianza que han expresado la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y la alcaldesa Abelina López Rodríguez para impulsar la recuperación de la ciudad.

El mensaje de la comunidad es claro: Acapulco no puede seguir así.
Los habitantes exigen a las autoridades que se terminen las simulaciones y que cada dependencia cumpla con su trabajo como debe ser, con calidad, supervisión real y responsabilidad hacia el puerto que buscan reconstruir.

Chilpancingo, Gro. — Los cuatro hombres encontrados asesinados el domingo en una brecha cercana a la comunidad de Chautipan ya fueron identificados. Autoridades y familiares confirmaron que todas las víctimas eran originarias del puerto de Acapulco.

De acuerdo con fuentes ministeriales, dos de los hombres contaban con fichas de búsqueda vigentes, las cuales habían sido emitidas días antes de su hallazgo. Las denuncias por desaparición fueron presentadas por sus familiares, quienes desconocían su paradero y, lamentablemente, terminaron por identificarlos entre las víctimas localizadas en la brecha.

El hallazgo ocurrió luego de que el comisario de Chautipan reportara la presencia de dos vehículos abandonados en una desviación de la carretera Chautipan–Jaleaca. A un costado de los automóviles se localizaron los cuerpos, todos con evidentes signos de tortura y ejecución.

La mañana del lunes, personal de la Fiscalía General del Estado de Guerrero acudió al sitio para realizar las diligencias de ley. En el lugar se encontró un automóvil Pontiac Matiz gris, placas PAT-69-50 del Estado de México.
Frente a este vehículo estaban tres de las víctimas: dos de ellos con las manos atadas hacia la espalda y los tres sin playera.

El primero vestía pantalón negro, calcetas oscuras y una playera roja amarrada al cuello.
El segundo llevaba mezclilla azul marino, cinturón y calcetas negras.
El tercero, también con pantalón de mezclilla, tenía una matraca automotriz fajada en la cintura.

El cuarto cuerpo fue encontrado dentro de la cajuela de un Nissan March blanco, placas MUZ-808-B del estado de Guerrero. Esta víctima vestía short café y playera negra con estampado blanco, igualmente con las manos atadas hacia la espalda.

Hasta el momento no se ha informado el motivo del crimen ni si existe una línea directa de investigación. Las autoridades continúan recopilando información para esclarecer el caso y determinar quiénes están detrás de esta múltiple ejecución..


En un día tan simbólico como el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, el senador Gerardo Fernández Noroña decide estallar en un arrebato de descalificaciones contra Grecia Quiroz, la alcaldesa de Uruapan y viuda reciente de Carlos Manzo, el exlíder del Movimiento del Sombrero asesinado apenas unas semanas atrás. En lugar de solidarizarse con una mujer que acaba de perder a su esposo en un contexto de violencia política rampante en Michoacán, Noroña opta por el camino del desprecio: la tacha de “irresponsable”, “ambiciosa” y hasta de “fascista” por atreverse a señalar a figuras morenistas como Leonel Godoy y Raúl Morón como posibles responsables del crimen. Su frase lapidaria —“Será candidata, se los firmo… pero de ahí a que nos gane hay un mar de diferencia”— no es solo un pronóstico arrogante, sino una amenaza velada que revela el miedo profundo de la 4T a perder el control en un estado clave.


Este episodio no es un lapsus aislado, sino la enésima muestra del estilo rudo, vulgar y cada vez más misógino de uno de los personajes más decepcionantes de la autodenominada “transformación”.

Noroña, que se presenta como un defensor del pueblo, no duda en minimizar el dolor de una viuda que asume la alcaldía en medio del luto, acusándola de usar el asesinato de su esposo para catapultarse políticamente. ¿Ambiciosa? Quiroz no buscaba el poder; lo heredó de un marido acribillado, en un municipio azotado por la inseguridad que el propio gobierno federal ha fallado en contener. Sus señalamientos no son caprichos: Manzo ya había denunciado en vida presiones y amenazas de esos mismos morenistas, y ahora su viuda exige que se investigue todas las líneas, incluyendo a Raúl Morón, Leonel Godoy e Ignacio Campos. Pero para Noroña, eso es “irresponsable”; mejor callar y someterse al narrative oficial de Morena, donde cualquier disidencia se etiqueta como “ultraderecha fascista”.


La ironía es lacerante. Mientras el país conmemora la lucha contra la violencia de género —con campañas gubernamentales que prometen erradicar el machismo y proteger a las víctimas— un senador de la mayoría oficialista usa la tribuna del Senado para atacar a una mujer vulnerable, cuestionando su legitimidad y reduciéndola a una “ficha del PRIAN”. Esto no es debate político; es violencia verbal disfrazada de ideología, un acto que perpetúa el ciclo de impunidad y silencia a las mujeres que se atreven a alzar la voz.

Senadoras como Verónica Rodríguez del PAN ya han exigido intervención de la CNDH y la presidencia del Senado, cuestionando si estos comentarios no rayan en la misoginia. Y con razón: Noroña niega haber sido misógino, pero sus palabras destilan desprecio patriarcal, minimizando el trauma de Quiroz y enfocándose en su supuesta “ambición” en lugar de en la justicia por el asesinato.


Este “estilo rudo” de Noroña —que él defiende como autenticidad— es en realidad un síntoma de la decadencia de la 4T: un movimiento que prometió igualdad y empatía, pero que en la práctica blinda a los suyos y ataca a quienes los cuestionan, especialmente si son mujeres. El miedo no anda en burro, como reza el dicho: Morena tiembla ante la posibilidad de que figuras como Quiroz, respaldadas por movimientos populares como el del Sombrero, erosionen su hegemonía en Michoacán.

Diputados como Carlos Bautista han salido en defensa de la alcaldesa, retando a Noroña a enfrentar el dolor de las víctimas en lugar de esconderse tras insultos. Pero el senador prefiere la diarrea verbal, confirmando que su vulgaridad no es fortaleza, sino debilidad.


Si la 4T realmente aspira a erradicar la violencia contra las mujeres, debe empezar por purgar a personajes como Noroña, cuya retórica tóxica envenena el debate público. De lo contrario, sus conmemoraciones del 25N serán solo hipocresía: palabras huecas mientras las víctimas son revictimizadas desde el poder. Grecia Quiroz merece justicia, no desprecio. Y México merece líderes que combatan la violencia, no que la perpetúen con sus bocas.

En un día emblemático como el 25 de noviembre, dedicado a generar conciencia sobre la erradicación de la violencia contra las mujeres, la secretaria de las Mujeres, Citlalli Hernández, no escatimó en pronunciamientos enérgicos. Desde Palacio Nacional, presentó una campaña nacional contra la violencia sexual y digital, recordando que el 70.1% de las mujeres mayores de 15 años en México han sufrido algún tipo de violencia, y el 49.7% ha sido víctima de agresiones sexuales. Hernández enfatizó que “la violencia no es normal” y llamó a denunciarla, instando incluso a los hombres a unirse a la construcción de una sociedad justa y segura. Sus palabras resonaron en redes y medios, con mensajes como “no están solas” dirigidos a las víctimas, y anuncios de programas como la Pensión Mujeres Bienestar, apoyos a madres trabajadoras y una red nacional de abogadas. Todo ello en el marco de los 16 días de activismo contra la violencia de género, donde el gobierno federal se posiciona como un baluarte feminista.
Pero, ¿qué pasa cuando la retórica choca con la realidad política? Apenas unos meses antes, en marzo de 2025, esta misma administración y su partido mayoritario, Morena, demostraron una amnesia selectiva ante un caso que pone en tela de juicio su compromiso real con las mujeres. Cuauhtémoc Blanco, exgobernador de Morelos y diputado federal por Morena, enfrentaba una denuncia grave: su media hermana, Nidia Fabiola Blanco Fernández, lo acusó de intento de violación en diciembre de 2023.

Según la denuncia, Blanco la sometió y acosó durante cuatro minutos, un acto que la Fiscalía de Morelos calificó como abuso sexual en grado de tentativa. La fiscalía solicitó el desafuero del legislador en febrero de 2025 para que pudiera ser investigado y juzgado, ya que su fuero constitucional lo protegía de procesos penales.
Aquí es donde la incongruencia se hace patente. En la Cámara de Diputados, la mayoría morenista, junto con aliados como el PRI y el PVEM, votó en contra del desafuero, blindando a Blanco de cualquier accountability judicial. Más de cien diputadas de Morena, mujeres que se supone defienden la agenda de género, respaldaron esta decisión, gritando “¡no estás solo!” al acusado mientras rechazaban la solicitud. La rebelión de algunas legisladoras no fue suficiente; el voto mayoritario priorizó la lealtad partidista sobre la justicia para una víctima. Citlalli Hernández, como secretaria de las Mujeres y figura clave en Morena, no alzó la voz en contra de esta protección. Su silencio en este caso específico contrasta brutalmente con sus llamados generales a denunciar el acoso y el abuso.


Esta doble moral no es un incidente aislado, sino un patrón que erosiona la credibilidad del movimiento feminista oficialista. Mientras Hernández presenta planes integrales contra el abuso sexual y repudia violencias “que no deben ser trivializadas”, el partido que representa protege a uno de los suyos acusado precisamente de eso. ¿Cómo creer en una “transformación feminista” cuando se archivan denuncias graves por conveniencia política? La víctima, en este caso la media hermana de Blanco, queda relegada, mientras el acusado sigue en su curul, amparado por un fuero que actúa como escudo de impunidad. Y aunque Blanco ha negado las acusaciones, calificándolas de “falsas” y proponiendo incluso iniciativas para defender a hombres de señalamientos infundados, el rechazo al desafuero impide que la justicia determine la verdad.


En un país donde la violencia de género es una epidemia estructural, como bien lo reconoció Hernández, acciones como esta envían un mensaje devastador: la sororidad tiene límites cuando toca al poder. Las legisladoras de Morena que aplaudieron a Blanco ese día no solo fallaron a las víctimas, sino que perpetuaron un sistema donde el partido está por encima de la equidad. Si el gobierno realmente busca un México de igualdad, debe empezar por casa: renunciar al blindaje de acusados y priorizar la justicia sobre la política. De lo contrario, sus campañas del 25N no serán más que palabras vacías, teñidas de hipocresía morena.

Por años, el fútbol mexicano ha vivido entre el talento y la frustración.
Ahora, con el Mundial 2026 a la vuelta de la esquina y la oportunidad de jugar en casa, la Selección Mexicana está obligada a reinventarse. No hay clasificatorias ni excusas: es tiempo de demostrar que México puede ser protagonista en su propio terreno.

Un nuevo ciclo con aroma a revancha

La Federación confió en Javier Aguirre, un técnico de carácter que conoce bien las entrañas del fútbol mexicano y europeo. Desde su llegada, el “Vasco” ha sacudido las bases: menos complacencias, más competencia interna y un discurso claro: “El Tri no viene a participar, viene a trascender”.
Aguirre no quiere solo un equipo competitivo, quiere una identidad. Y esa búsqueda lo ha llevado a mezclar experiencia y juventud, veteranos curtidos con promesas que sueñan con cambiar la historia.

Golpes que duelen, lecciones que valen

El reciente 4-0 ante Colombia fue un baño de realidad. La defensa mostró grietas, el medio campo perdió control y el ataque no encontró respuestas. Pero el cuerpo técnico lo asumió como una llamada de atención. “Más vale tropezar ahora que en casa”, dijo Aguirre con franqueza.
La prioridad es pulir los errores antes de los próximos amistosos frente a Uruguay y Paraguay, duelos que medirán el verdadero nivel del equipo.

Nombres que ilusionan

Entre las figuras que sostienen la esperanza mexicana destacan Santiago Giménez, el goleador del Feyenoord que combina hambre y madurez; Edson Álvarez, líder silencioso en el mediocampo, motor y equilibrio; y César Montes, que busca consolidar una defensa firme tras años de inconsistencia.
A su alrededor, una camada emergente de jóvenes como Marcelo Flores, Jordan Carrillo y Fidel Ambriz representa la promesa de una nueva era.

El desafío de jugar en casa

Ser anfitrión no garantiza éxito, pero multiplica la presión. Con estadios renovados, millones de ojos y una nación expectante, el Tri no solo jugará por puntos, sino por orgullo. El reto no es menor: romper el techo de los octavos de final, ese límite que ha frenado a generaciones enteras.

Un país detrás del balón

A medida que se acerca 2026, el ambiente futbolero se enciende. En cada rincón del país, de Tijuana a Cancún, se siente la expectativa: el deseo de ver a México no solo participar, sino brillar con identidad, coraje y corazón.
Porque esta vez, más que nunca, el Mundial no será solo una fiesta: será una prueba de carácter nacional.