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Contexto Político – LXII Legislatura: ausencia de liderazgo

Encabezar una institución pública o privada no es sinónimo de liderazgo. Un líder es aquel que tiene características que lo hacen una persona célebre o una persona que impone respeto.

Para algunos autores, un líder se destaca entre los demás y tiene cualidades que le dan la superioridad para desempeñar el papel que posee. El líder deberá sobresalir en algún aspecto (títulos, experiencia, conocimientos, desempeño, etcétera) para que se vea como “mejor” ante el resto de sus pares.

Hay quienes no saben ni dónde están parados. Y en Guerrero tenemos varios casos.

Antonio Helguera Jiménez, por ejemplo, se sacó la lotería al ser designado coordinador de la fracción parlamentaria de Morena en el Congreso local y, por ende, presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) sin tener liderazgo.

El único mérito del oriundo de Huitzuco, pero avecindado en la ciudad de Iguala desde hace varios años, es ser manipulable. O sea, una marioneta del que realmente mueve al rebaño morenista en la LXII Legislatura local y que tuvo que solicitar licencia al cargo para ocupar una responsabilidad más importante.

El señor Helguera es un personaje gris y preocupado más en gastar los recursos del Congreso para complacer a su bancada fifí.

En su libro “La experiencia del liderazgo”, Richard L. Daft define al liderazgo como “una relación de influencia que existe entre un líder y sus seguidores en la cual se pretende generar un cambio y llegar a resultados reales que reflejen los propósitos compartidos”. Los elementos de esta relación son: líder, influencia, intención, responsabilidad, cambio, propósito compartido y seguidores.

El presidente de la Jucopo tiene la mejor intención de mejorar la imagen del Congreso, pero no se manda solo. Todo lo que hace tiene que consultarlo con Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, delegado del gobierno federal en el estado de Guerrero.

Vía control remoto, Sandoval Ballesteros influye en las decisiones del Congreso local. Se vio claramente en la discusión del presupuesto de egresos 2019. Aunque también es necesario señalar que algunos miembros de la bandada de Morena se han empezado alejar de él, ya que no comparten su liderazgo autoritario ni mucho menos soportan a su títere Antonio Helguera.

Lo peor de todo es que el presidente de la Jucopo no tiene experiencia legislativa. Los coordinadores parlamentarios del PRI y el PRD lo chamaquean muy feo. Y se entiende.Héctor Apreza Patrón ha sido tres veces diputado local y Celestino Cesáreo Guzmánha sido senador de la República y es la segunda ocasión que funge como legislador local.

A Antonio Helguera nadie lo conocía antes del 1 de septiembre de 2018 (instalación de la LXII Legislatura). Si llegó a ser diputado fue gracias al efecto AMLO, y la coordinación parlamentaria se la debe al nieto del doctor Pablo Sandoval Cruz.

Está atado de manos, pues. Y no le conviene pelearse con su amo, porque si no quedará fuera del escenario político en 2021.

Es evidente que Antonio Helguera aspira ser presidente municipal de Iguala de la Independencia, pero olvida algo muy importante: cada elección es diferente. Lo que ocurrió en 2018 no se repetirá en 2021.

Su falta de liderazgo no lo hace competitivo para ocupar en lo inmediato otro cargo de elección popular.

Si no puede guiar y unificar a su bancada, mucho menos podrá dirigir por buen camino a un municipio como Iguala.

AMLO: ESTRATEGIA FALLIDA EN SEGURIDAD

La estrategia lopezobradorista de “abrazos, no balazos” ha resultado un fracaso. Las cifras son contundentes. No mienten.

De acuerdo con expertos en temas de seguridad, el homicidio doloso (definido como aquel que se caracteriza porque el criminal busca intencionalmente la muerte de la víctima), en el periodo de diciembre de 2018 a febrero de 2019 superó en 48 por ciento al nivel registrado en el trimestre inicial de Enrique Peña Nieto, en 150 por ciento al de Felipe Calderón Hinojosa, y en 73 por ciento al de Vicente Fox Quesada.

Ahí están los datos de incidencia delictiva del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que señalan claramente que el primer trimestre del gobierno de la “Cuarta Transformación” ha sido el más violento en los últimos 20 años, con más de 13 mil muertos.

Lamentablemente, el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien prometió que al arrancar  su mandato acabaría con la corrupción y violencia que impera en el país, admitió al inicio de esta semana que terminar con la inseguridad “llevará más tiempo”.

Pues claro, no es lo mismo andar en campaña prometiendo el oro y el moro que estar al frente del gobierno.

La violencia generada por el crimen organizado y la corrupción gubernamental no se acabarán por decreto ni a través de conferencias mañaneras desde el púlpito presidencial.

A los criminales no se les combate con sermones ni rosas, se les combate con la fuerza de la ley.

ENTRE OTRAS COSAS… A través de esta vía expreso mi solidaridad para Jesús Saavedra Lezama, reportero de ‘El Sol de Chilpancingo’, quien este martes fue agredido e intimidado cuando cubría una protesta que realizaban integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (Ceteg) al sur de Chilpancingo.

No se vale que los que supuestamente imparten educación a la niñez y juventud guerrerense actúen de manera violenta e intolerante contra el gremio periodístico.

Por Efraín Flores Iglesias

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