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Deshidrata frutas y verduras en casa

La deshidratación es un método de conservación que le saca el máximo provecho a las frutas y verduras, ya que mantiene sus nutrientes, concentra su sabor y las vuelve ligeras, mientras ocupan poco espacio en tu alacena.

Asimismo, los alimentos deshidratados son un snack perfecto para calmar tus antojos entre comidas; puedes comerlos solos o como complemento en recetas dulces y saladas.

Las frutas deshidratadas las puedes mezclar con granola y yogur, o usarlas acompañando hotcakes o muffins, mientras que las verduras deshidratas pueden ser un topping en tus pizzas o guisados.

Sin embargo, este tipos de productos no siempre están al alcance de todos. Por esta razón, aquí te decimos cómo deshidratar frutas y verduras desde la comodidad de tu casa.

Selección de frutas

Existe una gran variedad de frutas ideales para la deshidratación; por ejemplo, las manzanas, las peras, los plátanos, los chabacanos, los duraznos, los mangos, las piñas, los cítricos, las fresas, las ciruelas, las uvas, las cerezas y los arándanos. En cualquier caso, es importante que estén maduras y libres de magulladuras, explica el blog culinario Taste of Home.

Enjuaga las frutas y pélalas si tienen cáscara gruesa, como los plátanos, los mangos y las piñas. También quítales las partes no comestibles: hojas, tallos, huesos, semillas y corazones, indica el sitio especializado en gastronomía My Recipes. Cuando las frutas estén completamente limpias, córtalas en rodajas delgadas; los frutos pequeños pueden deshidratarse enteros.

Si las frutas de tu elección se oxidan con facilidad (manzanas, peras, plátanos, chabacanos y duraznos), remoja sus rodajas en una solución mitad agua mitad jugo de limón por diez minutos, recomienda la Universidad Estatal de Pensilvania. De este modo, conservarán su sabor y su color natural.

Selección de verduras

Además de las frutas, las calabazas, las zanahorias, los jitomates, los camotes, los pimientos, los chícharos y el brócoli también pueden conservarse mediante la deshidratación. Primero, lávalos bien y córtalos en rodajas; en el caso del brócoli, solo separa sus floretes.

Algunas verduras requieren un blanqueamiento previo para que mantengan un color brillante; por ejemplo, las zanahorias, los camotes, los chícharos y el brócoli, asegura el blog gastronómico Eating Well. Para hacerlo, sumerge los vegetales en agua hirviendo con una pizca de sal por un par de minutos y después mételos en un recipiente de agua con hielos.

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Deshidratación

Una vez que tus alimentos estén cortados y preparados, es momento de la deshidratación. Precalienta tu horno a una temperatura entre los 60 y los 65 grados Celsius, determina la Universidad Estatal de Pensilvania. Si tu horno no cuenta con temperaturas tan bajas, ponlo al mínimo posible.

Cubre una charola con papel para hornear, coloca una rejilla encima y acomoda tus rodajas de frutas o verduras, señala Eating Well. La rejilla mejorará el flujo de aire alrededor de tus alimentos y acelerará el proceso de deshidratación, pero es opcional; si no la tienes, simplemente pon las rodajas sobre la charola con papel.

Distribuye los trozos de frutas y verduras por toda la superficie de la charola; asegúrate de que no se apilen ni se amontonen. Luego métela al horno, en la rejilla del medio. Deja la puerta ligeramente abierta para que se salga la humedad.

Voltea las rodajas cada media hora hasta que tus frutas o verduras tengan el nivel de deshidratación deseado. Esto podría tardar de tres a seis horas, según el grosor de los pedazos y la cantidad de agua dentro del alimento, afirma My Recipes.

Las frutas deshidratas deben quedar flexibles, pero no blandas ni pegajosas; mientras las verduras deben ser crujientes. Cuando estén así, apaga el horno, cierra la puerta y permite que reposen ahí.

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Almacenamiento

De acuerdo con el Centro Nacional para la Conservación de Alimentos en el Hogar, los alimentos deshidratados deben almacenarse correctamente para que no reabsorban humedad ni atraigan insectos. Puedes guárdalos tanto en contenedores herméticos como en bolsas para congelador, pero obtendrás mejores resultados si utilizas frascos de vidrio limpios y secos.

Luego del proceso de deshidratación, deja que las frutas o verduras se enfríen por completo dentro del horno. Cuando estén listas, guárdalas en los frascos, tapa bien los envases y después ponlos en un área fresca, seca y oscura. Mientras menor sea la temperatura del lugar, mayor será el tiempo de conservación de este tipo de alimentos.

Revisa tus frutas y verduras deshidratadas cada semana. Si notas un cierto grado de humedad dentro del recipiente pero todavía no hay señales de moho en los alimentos, úsalos de inmediato en alguna receta o deshidrátalos nuevamente y guárdalos en otro contenedor seco.

Con este sencillo procedimiento, tus alimentos deshidratados se mantendrán en buen estado durante un tiempo aproximado de cuatro meses a un año. Considera que las verduras duran la mitad del tiempo en comparación con las frutas.

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