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¿Por qué no debes consumir dióxido de cloro?

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El dióxido de cloro ha cobrado popularidad desde hace unos meses cuando se dijo que podría servir como un tratamiento eficaz para hacer frente al COVID-19, sin embargo este químico no debe ingerirse por cuenta propia ni consumirse como una cura contra la enfermedad. A continuación te compartimos las opiniones de algunos expertos al respecto.

La presencia del SARS-Cov-2 en el mundo ha generado miedo y angustia al no contar con una cura que pueda tratarlo y prevenirlo. En esta línea, miles de doctores e investigadores han detallado estudios para encontrar una vacuna, así como una serie de acciones para fortalecer el sistema inmune y otros estímulos naturales que nos beneficien.

Entre estos métodos surgió la creencia de que el dióxido de cloro puede funcionar como un tratamiento eficaz contra el COVID-19, lo que provocó que algunas personas consideren ingerirlo sin la previa opinión de los expertos. ¿Qué es entonces lo que se debe hacer?

¿Qué es el dióxido de cloro?

Este químico es un compuesto que forma un “gas de color amarillo o amarillo-rojizo que se descompone rápidamente en el aire. Debido a que es un gas peligroso, el dióxido de cloro siempre se manufactura en el lugar donde habrá de usarse”. Se emplea como blanqueador en las fábricas que producen papel y en las plantas de tratamiento para hacer el agua potable, así como para descontaminar edificios públicos.

Es soluble en agua y al entrar en contacto con ella se transforma en iones de clorito, sustancias que matan bacterias y otros microorganismos en el agua. Al ingerir este líquido se estima que cerca de 12 millones de personas quedan expuestas a los iones.

El dióxido de cloro y la salud

Una serie de investigadores y científicos se han dado a la tarea de profundizar en los efectos que el dióxido de cloro tiene para la salud, detallando que estos resultan perjudiciales si se esta sobreexpuesto al compuesto en muchas cantidades y por mucho tiempo.

De acuerdo con la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades, tanto el dióxido de cloro como el clorito -o iones de cloro- reaccionan rápidamente a los tejidos húmedos del cuerpo y al agua que existe en él. Los efectos que causa son irritación en la nariz, garganta y pulmones, por lo que si se ingiere es posible presentar irritación en la boca, esófago y/o estómago.

En altas dosis, el  dióxido de cloro podría provocar la falta de aliento y otros problemas respiratorios debido al daño que causa la sustancia en la capacidad de la sangre para transportar oxígeno a través del cuerpo. En cuanto a los animales, si estos están en contacto con este químico de una forma constante, puede generar retrasos en el desarrollo de su cerebro y afectar sus vías respiratorias.

El dióxido de cloro y el COVID-19

A lo largo de todo el mundo, una serie de asociaciones y coaliciones aseguran que el SARS-CoV-2 no está siendo tratado de la mejor forma posible, pues afirman que no se ha informado a las personas de forma honesta sobre el desarrollo de la enfermedad ni de sus posibles curas.

Sin embargo, al no existir un tratamiento específico aprobado por la FDA (Food & Drug Administration), la EMA (Agencia Europea de Medicamentos) o la Organización Mundial de la Salud es importante señalar que no debes ingerir dióxido de cloro para combatir al COVID-19 y mucho menos sin el asesoramiento de un profesional.

En México, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell reiteró que el dióxido de claro no cuenta con ninguna demostración científica para tratar, prevenir o reducir los efectos de los síntomas causados por el COVID-19

“Este medicamento no está aprobado ni en México ni en el mundo”, afirmó para después añadir que, aunque se han “buscado intencionalmente (los supuestos beneficios del dióxido de cloro) debido a su auge en las redes sociales de ciertos grupos de opinión en que se ha propagado que el dióxido de cloro, una sustancia para la desinfección, utilizada en dosis bajas de 20 o 30 groas sobre un vaso de aguas podría ser benéfico para el covid”.

Por otra parte la Cofepris emitió un comunicado en el que se alerta a la población sobre esta sustancia, diciendo que “esta Autoridad Sanitaria no ha autorizado registros sanitarios de medicamentos que contengan en su formulación las sustancias Dióxido de Cloro, Clorito de Sodio o sus derivados”.

“La población debe seguir las indicaciones establecidas por las autoridades sanitarias para la prevención y tratamiento del COVID-19” se explica.

¿Por qué se relaciona el dióxido de cloro con el  COVID-19?

Debido a la existencia de la ley Helsinki que apoya a la asociación médica mundial y “aprueba que cualquier médico o sanitario pueda proteger a los pacientes y salvar sus vidas con cualquier sustancia si la medicina general no responde”, en algunas partes del mundo, como  Sudamérica, ciertos médicos están usando el dióxido de cloro o CDS para reestablecer la salud entre los enfermos, reportando la recuperación de algunos de ellos casi en su totalidad.

Sin embargo es sumamente importante señalar que estos tratamientos se ha realizado siguiendo el protocolo de prevención del CDS y no de forma automedicada o brindada por personas que carecen de autoridad sanitaria.

Esta polémica entre los doctores abre una brecha hacia el tratamiento contra el SARS-CoV-2, pero que no ha sido verificada en su totalidad. Como muestra de ello está la opinión brindada por la Dra. Karina Acevedo Whitehouse, investigadora de la Universidad Autónoma de Querétaro, quien respalda que “sí existe evidencia publicada de que se puede utilizar de manera segura el CSD para contrarrestar infecciones, entre ellas, las virales.

Una publicación de 1981 de evaluaciones clínicas controladas del uso de distintas variantes del cloro, entre ellas el Dióxido de Cloro sustentaría este postulado, así como un estudio realizado en 2007 que se destinó a evaluar la efectividad del producto en el ser humano.

“El Dióxido de Cloro reacciona con proteínas, específicamente con tres aminoácidos: cisteína, tirosina y triptófano. El virus que causa el Covid-19 tiene 40 residuos de cisteína, 54 de tirosina y 14 de triptófano. Entonces lo que ocurre con estos residuos es que el CDS interactúa con ellos, los modifica y con eso el virus ya no puede entrar a la célula”, menciona.

¿Qué se busca con el dióxido de cloro y por qué no debes tomarlo?

El panorama con  dióxido de cloro recae en la idea de una alternativa. Los médicos del mundo trabajan en una manera de controlar al SARS-CoV-2  y sanar a quienes ahora lo padecen y es justo en este concepto en el que cae el hecho de no ingerir CDS. Es una alternativa no legalizada que requiere un seguimiento clínico, no un medicamento que puedas ingerir ni un remedio mágico que surtirá efecto de forma “natural”.

Recuerda que las investigaciones sobre el COVID-19 se siguen desarrollando y que el tiempo que tomará adaptarse a este virus será largo.

Lo que sí puedes hacer para prevenir un contagio, pues no hay una forma exacta de evitarlo, es cuidar tu sistema inmunológico, tus hábitos alimenticios, mantener el distanciamiento social, estar al pendiente de tu cuerpo, usar cubrebocas que no generen afecciones a tu sistema respiratorio y tener hábitos que sean sanos para tu bienestar tanto mental como físico.

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