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Sánchez y Macron proponen “centros cerrados” para inmigrantes en Europa

La sintonía buscada y deseada fue tan total que parecía que cualquier propuesta sería aceptada sin ningún matiz. El presidente francés, Enmanuel Macron, y el español, Pedro Sánchez, se han mostrado este sábado en París, durante la primera visita internacional del nuevo presidente de España, totalmente de acuerdo en crear lo que se ha denominado como “centros cerrados” para migrantes, en suelo europeo, con las garantías humanitarias de las asociaciones especializadas y de Naciones Unidas, financiados por la Unión Europea y repartidos por todo el territorio comunitario para solventar de manera “rápida y eficaz” la salida inmediata de los miles de inmigrantes “clandestinos” que puedan aparecer durante esta nueva crisis migratoria en el Mediterráneo o en puertos de sus países ribereños, ahora especialmente en Italia. En esos “centros cerrados” se estudiaría individualmente su situación, si procede concederles el asilo y, en caso contrario, se les “acompañaría” a sus países de origen. Macron ha avanzado que esa salida la respaldan Sánchez y también la canciller alemana, Angela Merkel.
Macron ha desarrollado este sábado su plan tras exponérselo en privado a Sánchez durante su primer encuentro bilateral en París. El presidente francés ha asegurado que sus ideas las respalda también la alemana Merkel y el español Sánchez, en lo que se configura como un nuevo y relevante eje claramente europeísta de la UE, frente a otras posturas más populistas o nacionalistas de otros mandatarios. El presidente francés ha diferenciado entre esa propuesta, que llevará este domingo a la cumbre informal de 12 países socios de la UE afectados más directamente por el fenómeno migratorio y también al Consejo Europeo que se celebrará en Bruselas los días 28 y 29 de junio, de la otra salida que ha abanderado el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, sobre la creación de las llamadas “plataformas regionales de desembarco” en países de origen o de tránsito. Macron ha precisado que tanto él como Sánchez también apoyan esa otra alternativa.

La cita de Sánchez con Macron, con almuerzo privado en el Palacio del Elíseo y que ha durado unas dos horas, ha concentrado casi un 60% de la conversación en abordar la actual crisis migratoria que padece la UE. Macron ha considerado que ese es ahora el desafío que puede poner en “riesgo de desmantelamiento” la unidad europea, por culpa de los nacionalismos y los planteamientos más nacionalistas y unilaterales. Ha abogado por implicar a España en ese eje perseguido con Alemania para responder y actuar “de manera decidida” y para “compartir una estrategia para combatir con eficacia y humildad” esta crisis.

Macron ha mencionado tres pilares en la solución que propone, que ha esbozado de manera genérica como “reforzar, apoyar y colaborar más con los países de origen y tránsito de la inmigración” (algo que ya se abordó en otra minicumbre europea el pasado 28 de agosto en Versalles), con más políticas de desarrollo y de seguridad en la lucha transfronteriza contra las mafias; “reforzar el espacio europeo exterior (Frontex) con más medios humanos, económicos y jurídicos” y facilitar el retorno de los migrantes sin derecho a asilo a sus países de origen; y, finalmente, “reorganizar la acogida de los migrantes en Europa siguiendo criterios de humanidad y eficacia”.

Esa solución de urgencia de Macron es la que plantea también para resolver crisis humanitarias, como la reciente del barco Aquarius o actualmente del Lifeline, con cientos de inmigrantes perdidos en el Mediterráneo, rescatados cerca de aguas italianas y que las autoridades de ese país se niegan a recoger. Y es lo que ambos, Sánchez y Macron, quieren exponer a Giuseppe Conte, el presidente italiano, para frenar la crisis en canal abierta dentro de la UE por el rechazo, sobre todo de su ministro del Interior, a colaborar.

El presidente de Francia ha pormenorizado más tarde su propuesta de los denominados “centros cerrados” financiados con medios europeos, con respeto y garantías humanitarias tanto de organizaciones internacionales como la Cruz Roja y también de las agencias especializadas de la ONU. Macron ha aludido siempre que se ha referido a esos centros a los inmigrantes que ahora desembarcan o son rescatados en aguas europeas, particularmente en Italia, y a los que en primer lugar habría que dar una respuesta humanitaria de auxilio, al llevarlos inmediatamente al puerto más cercano. De esos puertos serían trasladados a esos centros cerrados financiados por la UE, que se instalarían por diversos países, allí se estudiaría si podrían beneficiarse de un posible derecho de asilo, y ese contingente se repartiría por diferentes naciones.

Pedro Sánchez, por su parte, ha agradecido de forma entusiasta los recientes apoyos de Macron y Francia en la crisis del barco Aquarius y ha incidido en aplicar principios de “solidaridad y responsabilidad” a este desafío migratorio, con respeto a los derechos humanos y más cooperación bilateral con los países de origen y de tránsito. Ha sido Sánchez el que ha insistido también en implicar en esa alternativa a Italia, cuyos mandatarios se han mostrado en las últimas semanas no solo reacios, sino claramente en contra de albergar más inmigrantes.

Sobre la controvertida iniciativa que quiere discutir Tusk, aún en fase de borrador y que no han abordado los jefes de gobierno de la UE, de desarrollar “plataformas regionales de desembarco, en estrecha cooperación con Acnur y OIM [Organización Internacional para las Migraciones]”, que permitieran con procedimientos rápidos distinguir en origen entre migrantes económicos y aquellos que necesitan protección internacional, Macron señaló que le parece “muy pertinente” si se aplica en consonancia con las respuestas previstas para los refugiados, las agencias humanitarias, Naciones Unidas y los países afectados. El presidente francés diferenció esa propuesta de la suya en que la de Tusk es para ubicar esos centros en naciones norteafricanas, como Libia, directamente implicadas en la partida hacia Europa de miles de inmigrantes y para evitar precisamente esa salida muchas veces con finales dramáticos.

Enmanuel Macron precisó bien que su propuesta no es aún una solución global de toda la UE pero sí una alternativa bilateral y multilateral europea, a la que ahora tras “la alianza de España” se podrían sumar más países. El líder francés defendió que ese “enfoque cooperativo, interdependiente e intergubernamental” es el único posible frente a las actitudes de otros gobiernos europeos que propugna el cierre total y unilateral de sus fronteras: “Con eso se satisface algún ego de vez en cuando pero no se llega a ninguna solución”. Y demandó con la mirada puesta en Italia más eficacia y humanidad: “No debemos dejarnos mover por los extremos que usan la emoción colectiva para lo peor”.

El presidente francés se reservó para el final de su larga intervención, que quiso fuera muy detallada, otros dos mensajes con destinatarios hacia los países con tendencias ahora más nacionalistas y populistas de Europa. Primero cuestionó las cifras globales de migración en estos momentos, para relativizar algo la gravedad de la crisis. Enfatizó que no se está viviendo nada parecido a lo que sucedió en 2015 y que ni siquiera Italia está como estaba el año pasado: “Vean las cifras, esto es una crisis política entre los países de primera llegada, de segunda y de los extremos. Hay que mantener la cabeza fría y no perder la ventaja de la cooperación ni caer en los espíritus de la simplificación”. Y puso el ejemplo de lo que hizo España hace 14 años cuando empezaron a llegar cientos de cayucos a Canarias procedentes de Senegal y emprendió el camino de más acuerdos y convenios con ese país.

También defendió Macron que para los inmigrantes con derecho a asilo la solución no debería de ser tan problemática si se encara de manera común: “No son tantos, son decenas de miles, pero muchos lo piden y no todos tienen derecho. Y se podría hacer un reparto razonable y legítimo entre varios países”. Y luego hizo un cálculo de que el 10% de los que llegan podrían quedarse.

El segundo mensaje con categoría de aviso de Macron fue para los países que ponen problemas para colaborar en dar salidas a esta crisis dentro de Europa. No citó a ninguno en concreto. Pero sí remarcó que se podrían dar por un lado incentivos y por otro lado aplicar sanciones según cada comportamiento. Y subrayó que “se podrían modificar las relaciones con los que no cooperen nada”. El mandatario francés indicó, en esa línea, que se podrían aplicar sanciones “en el marco de las perspectivas financieras” de la UE si hay países que se benefician de los fondos europeos y no colaboran: “No podemos tener países que se beneficien masivamente de la solidaridad de la UE mientras que también masivamente reivindican su egoísmo nacional cuando se tratan temas de inmigración”.

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