Por fin llegó la salvadora. Citlalli Hernández, la nueva gurú de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, se subió al púlpito y anunció con voz de profeta que en el partido de la 4T se acabaron las candidaturas regaladas, los dedazos y los pactos de cantina. En Guerrero, según ella, nadie tiene el boleto asegurado: ni fundadores, ni externos, ni siquiera los que ya traen el logo tatuado en el alma. Todo, dice, se gana en encuesta.

la nueva gurú de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, ya con aire sofisticado y empoderada! se subió al púlpito y anunció con voz de profeta que en el partido de la 4T se acabaron las candidaturas regaladas, los dedazos y los pactos de cantina. En Guerrero, según ella, nadie tiene el boleto asegurado: ni fundadores, ni externos, ni siquiera los que ya traen el logo tatuado en el alma. Todo, dice, se gana en encuesta.
Qué bonito suena. Qué democrático. Qué 4T tan pura.
Pero esperen, que aquí en Guerrero sabemos leer entre líneas… y entre encuestas. Porque cuando Citlalli dice “todo se gana en encuesta”, lo que en realidad está diciendo es: “todo se gana en la encuesta que nosotros organicemos, con la pregunta que nosotros redactemos, con los encuestados que nosotros elijamos y con los resultados que la Presidenta Sheinbaum apruebe con un guiño”.
¿No más cuotas? Por favor. La única cuota que sigue vigente es la de lealtad absoluta a la jefa de Palacio Nacional. El que no se arrodille delante de Claudia, que se olvide del pase. Los “fundadores” de Morena en Guerrero que creyeron que su militancia de años les daba derecho a algo, ahora se enteran de que valen menos que un volante de la última marcha. Y los “externos” que sueñan con llegar… pues que sueñen nomás, porque el único externo que cuenta es el que venga con carta de recomendación firmada desde la CDMX.
¿Mensaje al PT y al PVEM? Ahí sí se pasó de lista Citlalli. Les dijo, con la dulzura de un verdugo: “si quieren ir en coalición, se tragan la encuesta y punto”. Traducción: o se bajan los pantalones o se van a competir solitos y a perder solitos. Porque aquí el que manda es Morena… o más bien, la que manda es Sheinbaum. Los aliados ya saben: su “autonomía” dura lo que dura un tuit de la Presidenta.
Y luego viene el remate que ya huele a dados cargados desde Acapulco hasta Chilpancingo: “la contienda por la gubernatura se jugará en territorio y en encuesta”. Claro. Como si no supiéramos que el territorio ya está marcado con banderitas de “prohibido opinar diferente a la 4T” y que la encuesta será tan limpia como las elecciones de 2024 en varios distritos donde Morena ganó con 98 % de participación y 102 % de votos.
En corto pa’ Guerrero, como diría la nota oficial: quien quiera la candidatura a gobernador que se prepare… a aplaudir lo que decida Sheinbaum. Porque aquí no hay encuesta que valga cuando la Presidenta ya tiene en la mente a su gallo (o gallina) favorito. Los grupos que operaban con “acuerdos cupulares” ahora operan con “acuerdos palaciegos”. Cambió el nombre, cambió el método, pero el dedazo sigue siendo el mismo: solo que ahora viene envuelto en papel de encuesta y con moño de “democracia participativa”.
Así que bienvenida, Citlalli. Trajiste orden, sí. El orden perfecto de la monarquía disfrazada de encuesta. En Morena ya no hay dedazo… hay “dedo encuestado”. Y en Guerrero, el que quede candidato a gobernador en 2027 no será el que más votos saque en la famosa encuesta.
Será el que Claudia Sheinbaum quiera.
Y punto.
Los dados ya están cargados. Solo falta que rueden… y que nos hagan creer que cayeron parejos.
