Como si el tiempo no hubiera pasado desde aquel trágico 1994 en Lomas Taurinas, este sábado la historia volvió a sacudir a México: la FGR detuvo al exagente del CISEN, Jorge Antonio Sánchez Ortega, señalado por muchos como el “segundo tirador” del asesinato de Luis Donaldo Colosio.
A las 4:37 de la tarde, en plena colonia Los Reyes de Tijuana, los agentes de la Policía Federal Ministerial le echaron el guante a Sánchez Ortega, quien ya había sido detenido hace más de treinta años por el mismo caso. En ese entonces, le hallaron sangre del candidato en la chamarra y rastros de pólvora en las manos… pero lo dejaron libre “por falta de pruebas”.
Hoy, el fantasma del magnicidio más famoso de México vuelve a rondar.
El exagente está encerrado en las instalaciones de la FGR en Tijuana, mientras el país se pregunta si por fin habrá justicia o si se trata de otro capítulo del eterno misterio de Lomas Taurinas.
Hasta el cierre de esta edición, la Fiscalía no ha soltado palabra sobre el juzgado que llevará el caso. Pero lo cierto es que la vieja herida del priismo volvió a sangrar, y las redes ya hierven con teorías, sospechas y recuerdos de una época donde un solo disparo cambió el rumbo del país.
¿Será que ahora sí se sabrá toda la verdad… o solo estamos viendo el remake de una historia que nunca termina?

¿Quién es Jorge Antonio Sánchez y de qué se le acusa?
De acuerdo con el Registro Nacional de Detenciones (RND) de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Jorge Antonio fue aprehendido este sábado a las 16:37 horas en la colonia Los Reyes de Tijuana, Baja California por elementos de la Policía Federal Ministerial.
Mientras que, tras su detención, el exagente permanece en las instalaciones de la Delegación Tijuana de la Fiscalía General de la República (FGR), sin que hasta el momento se haya informado respecto al juzgado en que será presentado.
Ello, toda vez que, de acuerdo con reportes periodísticos, Sánchez Ortega fue detenido por orden judicial en relación con el asesinato de Luis Donaldo Colosio, mientras la FGR no se ha pronunciado al respecto.
De igual forma, destaca que en 1994 fue uno de los primeros detenidos por el homicidio, al hallársele sangre de la víctima en la chamarra que vestía, además de dar positivo a la prueba de residuos pólvora en manos, lo que indicaría que habría disparado un arma de fuego.
Aunque en esa ocasión fue liberado por falta de pruebas, volviendo a figurar en 2024 durante una revisión de la FGR al expediente del caso, identificándolo como el segundo tirador, a la vez de iniciar la fiscalización de la carpeta.
