Ciudad de México. — Entre sonrisas, apretones de mano y todo el protocolo posible, Emmanuel Macron y Claudia Sheinbaum sellaron un nuevo capítulo en la historia entre México y Francia.
Durante la visita oficial del presidente francés, ambos líderes reafirmaron la cooperación bilateral y dejaron claro que su alianza sigue más viva que nunca.
Diplomacia con estilo y defensa del orden mundial
Frente a los reflectores internacionales, Macron y Sheinbaum coincidieron en algo más que en los discursos: defender un mundo donde reinen la democracia, los derechos humanos y el derecho internacional.
Ambos mandatarios hicieron un llamado al cese de hostilidades y a buscar paz duradera, sin guerras ni imposiciones.
Además, volvieron a poner sobre la mesa la bandera de la igualdad de género, apostando por una diplomacia feminista que, según dijeron, “debe reflejarse en los hechos, no solo en los discursos”.

Negocios, cultura y… códices de ida y vuelta
El encuentro no se quedó en palabras bonitas. Los mandatarios hablaron de economía, comercio y oportunidades de inversión, destacando la conexión entre el ambicioso plan “Francia 2030” y el “Plan México”.
También anunciaron el relanzamiento del Consejo Estratégico Franco-Mexicano, y —para sorpresa de muchos— acordaron un intercambio histórico:
en 2026, el Códice Azcatitlán viajará desde Francia a México, mientras el Códice Boturini hará el recorrido contrario. Una muestra de que la historia también puede cruzar el Atlántico… pero con escolta diplomática.
200 años de historia y una relación que se renueva
Con el bicentenario de las relaciones diplomáticas a la vuelta de la esquina, ambos países preparan un programa de celebraciones culturales y científicas.
La meta: reforzar una asociación estratégica que combine cultura, economía y cooperación internacional.
¿Será este el comienzo de una nueva era dorada entre París y la CDMX? Todo indica que México y Francia vuelven a hablar el mismo idioma… el del poder y la diplomacia.
